Ceremonia de Cacao

El latido de la tierra en el corazón

Un encuentro vivencial para detener el tiempo, habitar el cuerpo y entregarnos por completo a la experiencia de la medicina del cacao, con la apertura del corazón.
Mediante un viaje chamánico con tambor, nos abrimos a la escucha sutil. A través de la presentación ancestral y reconociéndo el cacao como una planta maestra y una aliada noble, honramos para conectar con nuestra propia medicina interior.

Me sumo

El recorrido del encuentro

Raíz y linaje: Una introducción a la sabiduría ancestral del cacao, comprendiendo su espíritu y su poder amoroso para calmar la mente y expandir el pecho.
El ritual de la toma: Preparamos cacao criollo y agua, tal como se hacía ancestralmente. Consumimos un cacao de alta calidad y trazabilidad como puerta de entrada para habitar el presente.
Viaje chamánico y vivencial: En círculo, alrededor de un altar exclusivamente chamánico —honrando con el mayor de los respetos a su pueblo y el pedido de mi maestra—, transitamos hacia adentro mediante la respiración, la voz y el sonido del tambor. No necesitamos de nada más para expandir la consciencia y entregarnos a soltar tensiones, ordenar lo interno y permitir que la energía fluya con liviandad.
Entrega y expansión: Un espacio seguro y sostenido en círculo para transitar la experiencia, integrar lo que surge y escuchar aquello que el corazón necesita expresar. Cada viaje es único y nos permite mirar, integrar e inclusive resignificar sucesos de nuestra vida.

¿Dónde y cómo lo brindo?

Este espacio sagrado se brinda de forma presencial en nuestras sedes de Benavídez y Parada Robles.

  • Qué traer: Ropa cómoda y clara (en lo posible blanca; las mujeres con pollera o vestido, no es excluyente), una intención que deseas que el cacao te muestre y una actitud abierta a la entrega.
  • No requiere experiencia previa, solo el llamado interno a habitarte con suavidad.

Overline

IN LAK’ECH · ALA K’IN
Yo soy otro tú.
Y tú eres otro yo.
Nos encontramos en este círculo para recordar que no estamos separados.
La Tierra nos sostiene, el cacao nos reúne, y cada corazón que llega a este espacio forma parte de una misma trama.
Que podamos mirarnos con respeto, escucharnos con presencia y reconocer en el otro la vida que también habita en nosotros.

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